Max Lucado arroja nueva luz sobre un antiguo favorito: el Salmo 23. Describe este salmo como una obra «escrita por un pastor que llegó a ser rey, porque Él quería que supiéramos de un Rey que se convirtió en pastor». Lucado nos invita a reflexionar sobre la carga que todos llevamos y sobre la necesidad imperiosa de depositar esas pesadas cargas en un Dios dispuesto y deseoso de ser nuestro todo.
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